Digitalización

Retos e impactos de la Transformación Digital en la Industria

Recientemente, he tenido la oportunidad de asistir y de intervenir en el ultimo Foro de Tendencias de Enertic, junto a algunos de los profesionales más destacados del sector industrial. Durante el evento, los asistentes mostraron un gran interés en los retos y oportunidades que ofrece actualmente la eficiencia energética en el sector industrial. En este post resumiré algunas de las ideas principales de las que estuvimos hablando desde Schneider Electric.

Si hasta hace relativamente poco, el debate sobre la tecnología, la convergencia IT/OT y sus riesgos e impactos se realizaba en clave futura, hoy existe un amplio consenso que señala que tal futuro es hoy, por lo que no podemos permitirnos el lujo de no subirnos a este tren o de aplazarlo a mañana. Ya no hablamos de integrar tecnología por el mero hecho de integrarla, sino de transformar nuestra forma de hacer negocios, por lo que no podemos permitirnos tomar decisiones basadas en la intuición, necesitamos algo más: imbuirnos de “transformación digital”.

Este concepto puede definirse como el proceso de convertir todo el entorno empresarial en datos susceptibles de ser analizados y explotados. Y es que, aquí, el elemento “dato” tiene un papel protagonista dado que, al ser explotado, permite obtener ventajas operativas y estratégicas para las organizaciones.

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Esto está sucediendo en un contexto en el que las tecnologías que se estaban desarrollando en los últimos 3 años están convergiendo en el tiempo y en un proceso de sincretismo, generando propuestas tecnológicas al alcance de todos y soluciones simples y de un gran impacto en la cuenta de resultados. En otras palabras, la tecnología se está democratizando.

Si unimos el momento tecnológico con la necesidad de tomar decisiones cada vez más precisas en un entorno cada vez más volátil, incierto y complejo, tenemos alguna de las razones principales del porqué de la presión del mercado por empujar y concienciar respecto al hecho de que la transformación digital de nuestra empresa no es una opción, sino un paso obligatorio para toda empresa que desee seguir compitiendo en este nuevo entorno empresarial.

Transformación en los negocios: del Capex al Opex

Todos empezamos a ser consciente del impacto que tendrá la transformación digital en nuestras operaciones. El paso del CAPEX al OPEX transforma completamente la estructura financiera de las empresas, del mismo modo que lo hace la amortización de los activos, que ahora pasan a tener mucha más vida útil. Y no solo eso: también la cuenta de resultados de las empresas se transforma desde la óptica de la eficiencia.

Tal y como se expone en SCM World/Cisco y según la encuesta “Smart Manufacturing and the Internet of Things 2015” realizada a 418 ejecutivos de fabricación y responsables de planta en 17 industrias verticales, tal transformación conlleva potenciales beneficios, como la reducción de un 18% del consumo de energía, la mejora de un 16% en la eficiencia global de las instalaciones OEE, la reducción del 23% del tiempo de introducción de nuevos productos, la reducción del 49% de la tasa de fallos o la reducción del 48% del tiempo de parada.

Adicionalmente, este nuevo entorno de gestión de información y conectividad nos va a permitir beneficiarnos de nuevos modelos de negocio de empresas que nos proveen de servicios, por ejemplo, permitiéndonos servitizar máquinas, venta de consumibles o accesorios por parte de nuestros fabricantes de maquinaras (OEMs), instaladores, etc.

Pero además de tales mejoras en las operaciones, en el medio plazo, la transformación digital impactará también en nuestra estrategia, en la forma en que monetizamos nuestra propuesta de valor. Con la digitalización y el acceso a los datos podemos tomar decisiones, vender e ingresar de manera completamente diferente a como lo hacíamos hasta ahora.

En este sentido, centraremos nuestra toma de decisiones en la inteligencia artificial ya que podremos decidir en función de patrones generados por algoritmos (machine learning) que definirán escenarios futuros, pasando, así, de la intuición a la información y el conocimiento.

Así pues, desde un punto de vista más estratégico desarrollaremos nuevos modelos de negocio (pago por uso/unidad consumida), bascularemos nuestra inversión del CAPEX al OPEX, podremos redefinir nuestra estrategia productiva para tener visibilidad del coste unitario (economía de escala). Incluso tendremos la oportunidad, por ejemplo, de ser más sostenibles al tiempo que ofrecemos a nuestros clientes total trazabilidad de nuestra cadena de valor.

Limitaciones habituales. ¿Por qué hay tantas empresas que no acaban de decidirse?

A pesar de tales pronósticos, existe una duda recurrente al respecto: si tantos estudios y datos de mercado avalan la transformación digital como el único camino para mantener nuestra competitividad y rentabilidad futura, ¿por qué hay tantas empresas que no acaban de decidirse?

Algunos estudios de consultoras reconocidas como Ernst&Young o Deloitte constatan que solo el 25% de los managers son conscientes de las oportunidades que ofrece la digitalización; aunque el potencial teórico parece innegable, no está claro como llevar a la práctica el potencial de la tecnología a la realidad de nuestras fábricas, especialmente cuando son fábricas activas, no de nueva construcción.

Esta incertidumbre hace que tales iniciativas encuentren obstáculos, reforzados por un contexto en el que coexisten demasiadas prioridades compitiendo entre sí, fondos insuficientes y falta de estrategia, agilidad o confianza, por carecer de personal con las habilidades técnicas necesarias.

Para vencer estos frenos y evitar decisiones basadas en silos u opciones cortoplacistas sin escalabilidad viable, debemos establecer una estrategia digital clara y definir quién nos va a acompañar en este proyecto, lo que implica tener a toda la empresa alineada y con un compromiso directo por parte del comité de dirección y, más concretamente, del CEO de la empresa. 

Asimismo, debemos ser conscientes de que esta transformación también reside en las personas. Es importante asegurar que toda la empresa comprende, comparte y se alinea con nuestra visión, del mismo modo que debemos asegurarnos la cooperación de un partner que nos ayude a navegar en todas estas evoluciones o disrupciones tecnológicas.

Las empresas conocen muy bien su cadena de valor, su negocio, su producto o su servicio. Pero a la hora de vaticinar cómo será el impacto de las nuevas tecnologías digitales -sensórica, conectividad, cloud, big data, machine learning, blockchain…- en su sector o en su negocio, la cosa se complica.

Por esta razón es esencial poder contar con alguien que les ayude a entender el proceso de maduración de tales tecnologías y las posibles aplicaciones de las mismas en su negocio.

Para que las empresas pequeñas y medianas puedan tener acceso a todas estas tecnologías necesitan gestionar muy bien su ecosistema, es decir, la comunidad dinámica de agentes diversos que aportan valor ofreciéndoles el conocimiento o la agilidad que necesitan, porque una de las ventajas de la digitalización es llevar las propuestas rápidamente al mercado.

Como en todo viaje, hay que dar el primer paso, y nuestra recomendación es hacerlo mediante pruebas de concepto que simulen y nos ayuden a conocer los beneficios reales de la solución en aquel elemento del negocio que necesita ser más competitivo, siendo gradual, no invasiva, no inflacionaria y personalizada.

En definitiva, el impacto de la transformación digital en la industria debe tratarse como un elemento estratégico y expandirlo de la capa superior a las inferiores. En ello, la velocidad es parte del éxito, como lo es una correcta gestión del ecosistema (socios estratégicos) y del talento, tanto interno como externo.

La tecnología ya está lista para ser usada y ahora toca definir una estrategia alrededor de los datos y la Inteligencia artificial para aplicarla con el fin de maximizar los beneficios del negocio, empezando con pruebas de concepto a partir de las cuales ir escalando.

En este panorama es cierto que existen riesgos, dudas e incertidumbres, pero también grandes oportunidades. Por ello os dejo con una frase que creo que encaja perfectamente con el momento actual: “Tu destino se forma con tus momentos de decisión” (Tim Robins).


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