La digitalización, la eficiencia energética y las estrategias de descarbonización suelen asociarse a grandes establecimientos con amplios recursos. Sin embargo, los hoteles pequeños y medianos afrontan retos muy similares a los de las grandes cadenas: aumento de los costes energéticos, nuevas exigencias regulatorias y mayores expectativas en materia de sostenibilidad, todo ello con equipos y presupuestos más limitados.
En muchos casos, además, la gestión del edificio recae en profesionales que compaginan esta responsabilidad con numerosas tareas operativas dentro del hotel, siempre con la prioridad en el horizonte de asegurar el máximo confort para e/la huésped. La falta de tiempo, recursos especializados o capacidad para realizar un seguimiento continuo del rendimiento energético hace que mejorar la eficiencia resulte, a menudo, más complejo de lo que parece, incluso cuando existe una clara voluntad de hacerlo.
Además, el 50 % del parque edificatorio previsto para 2050 ya existe. Mejorar la eficiencia de estos edificios será un elemento clave para avanzar en la descarbonización y convertirá la gestión del edificio en un factor cada vez más estratégico para el negocio hotelero.
Gestionar un edificio ya no consiste solo en reducir costes
Reducir el gasto operativo sigue siendo uno de los principales beneficios de la eficiencia energética. Sin embargo, hoy su alcance va mucho más allá.
La energía se ha convertido en un factor estratégico para la competitividad del hotel. Conocer cómo consume el edificio ayuda a contener costes, pero también a cumplir los nuevos requisitos ambientales y a planificar la incorporación de soluciones como la movilidad eléctrica o la generación renovable.
Para avanzar en esa dirección, una hoja de ruta permite establecer una línea base de emisiones, priorizar las actuaciones según criterios técnicos y económicos y realizar un seguimiento continuo del consumo energético y de las emisiones de gases de efecto invernadero. Con esta información, el hotel puede optimizar el funcionamiento de sus instalaciones mediante automatización inteligente y otras medidas de eficiencia. Según una estimación de Schneider Electric basada en casos reales de clientes, este enfoque puede contribuir a reducir hasta un 60 % las emisiones operativas de gases de efecto invernadero.
A ello se suma una regulación cada vez más exigente. Las iniciativas para reducir las emisiones de los edificios ya no se limitan a las grandes instalaciones, mientras que las certificaciones voluntarias y los compromisos de muchas marcas hoteleras elevan las expectativas sobre establecimientos de cualquier tamaño.
En este escenario, sostenibilidad y eficiencia energética dejan de ser objetivos independientes. Una gestión más inteligente de la energía permite reducir consumos, mejorar la operación y avanzar en los objetivos de sostenibilidad del establecimiento.

Una nueva forma de gestionar las operaciones del edificio
Sabemos que muchos hoteles pequeños no cuentan con un responsable energético dedicado ni con equipos técnicos especializados. Por eso, cualquier iniciativa de eficiencia debe ser sencilla de desplegar, fácil de utilizar y capaz de aportar valor desde el primer día.
La experiencia de un huésped depende, en gran medida, de aspectos que rara vez percibe, como que la climatización funcione correctamente, que la iluminación responda como debe, que la distribución eléctrica sea estable y que los equipos críticos operen sin incidencias. Mantener todos estos sistemas en funcionamiento resulta cada vez más exigente, sobre todo cuando los recursos humanos son limitados y las instalaciones envejecen.
Más que automatizar procesos, la digitalización aporta visibilidad sobre lo que ocurre en el edificio. Disponer de datos actualizados permite detectar anomalías antes de que se conviertan en averías, supervisar los equipos a distancia y actuar con mayor rapidez cuando surge una incidencia.
Esa misma información cambia también la forma de mantener el edificio. Pasar de un mantenimiento reactivo a otro basado en el estado real de los equipos ayuda a planificar mejor las intervenciones, prolongar la vida útil de los activos y reducir interrupciones que terminan afectando a la continuidad de la operación.
La eficiencia también mejora la experiencia del huésped
La información que proporciona un edificio conectado repercute directamente en la experiencia del huésped. La supervisión de variables como la temperatura o la calidad del aire permite ajustar los sistemas con mayor precisión, detectar desviaciones antes de que generen problemas y mantener unas condiciones de confort más estables.
El Grand Monarque, un hotel y spa de cuatro estrellas ubicado en un edificio de 600 años en Chartres, Francia, es un buen ejemplo de ello. Ante el aumento de los costes energéticos, el establecimiento buscaba mejorar la eficiencia sin comprometer la experiencia de sus huéspedes. Para ello, implantó el módulo de gestión energética de EcoStruxure Building Activate, que le permitió monitorizar el consumo en tiempo real y aplicar un mantenimiento basado en el estado de los equipos. Como resultado, redujo un 15 % su consumo energético y estimó un retorno de la inversión de entre tres y seis meses.
Este caso muestra cómo una mayor visibilidad sobre el rendimiento del edificio permite optimizar la eficiencia energética y, al mismo tiempo, respaldar una gestión más orientada al confort del huésped.

Una gestión conectada para un nuevo contexto
Sostenibilidad, energía, operaciones, activos y confort suelen abordarse como ámbitos independientes. En la práctica, todos forman parte de un mismo reto: gestionar el edificio de forma más inteligente.
Para lograrlo, disponer de información fiable es clave. Solo así es posible optimizar el consumo energético, anticiparse a incidencias y tomar decisiones con mayor rapidez.
Para ayudar a los hoteles a avanzar a su propio ritmo, Schneider Electric pone a su disposición EcoStruxure Building Activate, una solución abierta, basada en la nube y habilitada por IoT diseñada específicamente para simplificar la gestión energética y de activos en edificios pequeños y medianos, tanto en establecimientos individuales como en carteras con varias ubicaciones. La plataforma integra la gestión de la energía con funciones de automatización y control, y ofrece acceso a datos e información actualizada desde cualquier lugar.
Una de las ventajas de una plataforma conectada es que puede acompañar el crecimiento del negocio, desde un único establecimiento hasta una cartera completa de hoteles, manteniendo una misma forma homogénea de gestionar la energía y los activos. Esto resulta especialmente relevante para grupos hoteleros que operan múltiples establecimientos de tamaño pequeño o mediano, donde la estandarización de procesos y la visibilidad centralizada ayudan a mejorar la eficiencia sin incrementar la complejidad operativa.
En un contexto marcado por el aumento de los costes energéticos y una creciente presión sobre la eficiencia, disponer de una visión integrada del edificio permite responder a estos retos sin añadir complejidad a la operación. Medir, anticiparse y priorizar las actuaciones con criterios técnicos y económicos sienta las bases de un modelo hotelero más eficiente, competitivo y preparado para el futuro.

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