Gestión de la energía/Eficiencia energética

¿Cómo mejoran las compañías eléctricas en eficiencia energética?

La presión para mejorar en eficiencia energética es constante e intensa. Las compañías eléctricas se encuentran con mayores dificultades, puesto que los cambios en la producción y distribución energética pueden crear un efecto dominó que impacte en el esfuerzo por la eficiencia tanto de las eléctricas como de los consumidores, quienes cada vez más esperan avances en la demanda. En plena búsqueda de mejoras, es fácil perder de vista por qué realmente deberíamos querer operaciones más eficientes energéticamente.

Entre las motivaciones que impulsan la eficiencia energética en las operaciones, destacan claramente dos:

  1. El ahorro energético y de costes
  2. Los cambios regulatorios

Poder ahorrar costes supone siempre un gran incentivo para el cambio, y reducir las pérdidas en la red motiva enormemente las compañías eléctricas, cuyas pérdidas en transmisión y distribución (T&D) son más que sustanciales. En Estados Unidos se sitúan alrededor del 5%, llegando al 8,3% mundial y representando miles de millones de euros en energía disipada en la distribución cada año. Mejorar la eficiencia de T&D es un gran paso hacia la reducción de dichas pérdidas.

Las normativas representan uno de los mayores impulsos hacia las mejoras para las eléctricas. Países de todo el mundo se marcan ambiciosas metas energéticas con tal de reducir pérdidas en la red, mejorando así su eficiencia. Destacan dos iniciativas para el cambio: la Directiva Europea de Eficiencia Energética de la UE y el Acuerdo de París.

La Directiva Europea de Eficiencia Energética de 2012 es una directiva de la UE que estableció medidas vinculantes para impulsar mejoras en la eficiencia energética en la UE que la ayudarán a alcanzar su objetivo de mejorar en un 20% en eficiencia energética en 2020. La directiva obliga a los países europeos a un uso energético más eficiente en toda la cadena de suministro energético (de la producción al consumo) y busca establecer un marco común para promover la eficiencia energética y eliminar las barreras del mercado energético. Dicha directiva se revisará, encontrándose actualmente bajo negociación como parte del llamado “Paquete de Invierno” de políticas energéticas orientadas a ayudar y completar la transición de la UE hacia una energía más limpia, así como a reformar el diseño y las operaciones del mercado eléctrico.

A escala global, en 2016, 195 países se sumaron al Acuerdo de París, con el objetivo de implementar rápidas reducciones de las emisiones de gases de efecto invernadero, así como el objetivo a largo plazo de mantener el incremento global de temperaturas bajo la marca de los 2 grados Celsius con respecto a niveles pre-industriales.

Un tercer incentivo para el cambio es facilitar la integración de los recursos energéticos distribuidos (DER) a través de tecnologías Smart grid y de sistemas de gestión de distribución (ADMS) avanzados, que minimizan las pérdidas por disipación. Los sistemas DER y la producción local se han disparado, ahora que tanto compañías eléctricas como consumidores buscan una energía más eficiente y sostenible. Añadir los DER al mix energético supone una oportunidad perfecta para producir y proveer energía más limpia y añadir flexibilidad y seguridad a tu sistema. Sin embargo, las actuales redes de distribución eléctrica no están diseñadas para soportar los DERs, por lo que las eléctricas deben centrarse en infraestructuras y tecnologías, como las Smart grid y los ADMS, necesarias para integrar correctamente las energías alternativas en la red.

Para más información sobre cómo aprovechar las herramientas Smart grid para cumplir con los requisitos de ahorro energético, así como estrategias y best practices para reducir costes, puedes leer el White paper  “Estrategias De Smart Distribution De Las Eléctricas Que Maximizan La Eficiencia En La Red”


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