Gestión de procesos y máquinas

Digitalización y sostenibilidad: el futuro de la industria

La reciente comunicación del plan de recuperación por parte de la Comisión Europea como medida de contingencia frente a los efectos económicos producidos por la crisis sanitaria, confirma la apuesta de la Unión por la sostenibilidad y la digitalización como las vías principales para articular el futuro del continente y sus socios más próximos.

Sin embargo, aunque el documento ya se basa en estos términos – sostenibilidad y digitalización – no pueden verse como caminos paralelos que se cruzan en el infinito. No será posible alcanzar un nivel de sostenibilidad realmente diferencial, aquel que permita llevarnos a un mundo “Carbon neutral” junto con una mayor independencia energética, sin la acción directa de la digitalización. La digitalización es, sin duda, la llave para muchas de las necesidades de la industria europea en el próximo lustro incluida la sostenibilidad.

En este sentido, una de las principales vías hacia la sostenibilidad es la optimización energética de la industria: producir más impactando menos en el medio ambiente. En el caso de la industria manufacturera, se traduce en una menor huella de carbono por producto fabricado. Además, el impacto de no seguir el camino de la sostenibilidad en dicho sector no se queda en el ámbito ecológico, si se analizan los últimos datos que recoge la agencia Eurostat sobre consumo eléctrico entre los usuarios no particulares en Europa, se observa que en el último semestre registrado en la práctica totalidad de los países europeos se ha subido el precio de la energía. Por lo tanto, a menor eficiencia energética, menor margen disponible y mayor incertidumbre en la viabilidad de algunas líneas productivas.

Digitalización y sostenibilidad

Precio de la electricidad para consumidores no domésticos (1)

 

El papel del fabricante de maquinaria en la sostenibilidad de la industrial

Si la sostenibilidad de la industria pasa por la digitalización del proceso productivo, buena parte de esta labor recae sobre las máquinas que forman el proceso, que son las principales consumidoras de energía.

Las tecnologías digitales permiten monitorizar tanto el estado de la máquina en general como el de los subsistemas que lo forman, permitiendo al fabricante de maquinaria conocer mejor cómo trabaja la máquina en base a información real de los diferentes equipos desplegados en diferentes clientes y tomar medidas en función a esta información. Un ejemplo sencillo sería la optimización del diseño de los sistemas motor-actuador de las máquinas. Según el estudio EuP Lot 30: Electric Motors and Drives de la Comisión Europea la mayor parte de los motores en la industria trabajan en torno al 50% de su valor nominal, es decir están sobredimensionados. Este exceso de talla en los motores tiene un impacto alto en el precio de la máquina, pero sobre todo en la eficiencia energética de la misma, situando entre un 10% y un 15% el margen mejora de consumo energético de los motores y por tanto de huella de carbono.

Mediante la monitorización de los activos podemos incidir en la fase de diseño para hacer una selección más precisa de lo equipos necesarios para las máquinas, diseñando y fabricando máquinas optimizadas en todos los sentidos.

Máquina como servicio y la economía circular

La máquina como servicio es un modelo de negocio en el cual se vende el output de la máquina en lugar del activo en sí, es decir, el usuario final de la máquina adquiriría las unidades producidas por el equipo en lugar de adquirir el equipo. Para llegar a poder ejecutar este modelo de negocio, es necesario alcanzar un alto grado de seguridad en la continuidad de la producción de la máquina, así como una estructura escalable que permita el crecimiento del modelo de negocio. Ambos puntos pasan por la digitalización tanto de la máquina como de la compañía.

El modelo de máquina como servicio presenta numerosos beneficios tanto para el usuario final (traslada gastos de capital a operativos) como para el fabricante de maquinaria (mejora el margen total de la operación y construye fidelidad en su cliente), pero también tiene un gran impacto en la sostenibilidad gracias a que se habilita una economía circular, es decir, la reutilización del activo tras su ciclo de vida principal. Esto se debe a que el dueño del activo es el fabricante del mismo, el cual extrae el beneficio de la venta de su producción en lugar de la venta del activo en sí. Por lo tanto, el interés del fabricante (y dueño) de la máquina será el de actualizar el activo para nuevos ciclos productivos en lugar de fabricar uno nuevo desde cero, fomentando la reutilización del material y reduciendo deshechos y costes. Es por esto que la economía circular es una de las estrategias que la Comisión Europea fomentará para alcanzar los niveles de sostenibilidad necesarios.

Con argumentos como los expuestos no cabe duda de la relación entre sostenibilidad y digitalización en la industria, pero tampoco sobre las numerosas oportunidades de crecimiento que ofrecen tanto a fabricante como a usuario de la máquina.

Con el objetivo de contar con los datos necesarios que para conseguir los objetivos expuestos en este post, la máquina ha de ser capaz de transmitir los datos de actividad de manera cibersegura, gracias a PLC con capacidad de cifrado de la información, como el  Modicon M262. Por otra parte, la información emitida por las máquinas se ha de contener en una plataforma de servicios basada en cloud como EcoStruxure Machine Advisor. Gracias a este sistema podrás monitorizar los datos de rendimiento y analizar en detalle el comportamiento de tus máquinas en todo el mundo de forma remota y segura.

 

Fuente:

(1) https://ec.europa.eu/eurostat/statistics-explained/index.php?title=Electricity_price_statistics/es#Precios_de_la_electricidad_para_los_consumidores_no_dom.C3.A9sticos

 


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