Energía, datos y automatización: el nuevo eje de competitividad del papel en España

La industria del papel opera en un entorno industrial marcado por procesos continuos, alta intensidad energética y una creciente presión para adaptarse a cambios estructurales de la demanda. En este contexto, la competitividad ya no depende únicamente de la capacidad productiva instalada, sino de la capacidad de las plantas para gestionar de forma eficiente la energía, estructurar los datos operativos y apoyarse en la automatización para sostener la operación y la rentabilidad.

Los cambios en los patrones de consumo están bien definidos. Disminuye el papel gráfico, mientras crece la demanda asociada al comercio electrónico, los embalajes sostenibles y los productos sanitarios y tisú. Este nuevo equilibrio exige agilidad para reconfigurar capacidades industriales y eficiencia para minimizar el uso de recursos críticos como la energía y el agua. En este escenario, la digitalización industrial aparece como un habilitador clave para estructurar información operativa y convertirla en una palanca real de mejora en producción, mantenimiento y sostenibilidad. En este marco, la implementación de tecnologías digitales puede generar ganancias del 5% al 10% en el rendimiento (throughput), junto con ahorros en materiales, productos químicos y energía.

Cuando la información operativa se convierte en ventaja competitiva

La competitividad industrial se refuerza cuando las decisiones operativas se apoyan en información fiable, accesible y coherente. La consolidación de los datos en una única fuente reduce errores, retrasos y retrabajos, y permite una visión común entre producción, mantenimiento e ingeniería. En este enfoque, la neutralidad tecnológica del software cobra relevancia para evitar sustituciones costosas de infraestructuras existentes, mientras que los modelos de despliegue en la nube bajo suscripción facilitan la escalabilidad y el acceso remoto a la información.

En el ámbito de los proyectos de capital, la digitalización también impacta directamente en eficiencia. El uso de software de ingeniería puede reducir las horas de ingeniería en un 15%, apoyándose en modelos 3D avanzados que mejoran la colaboración y la calidad del diseño. La entrega de un paquete digital al operador permite, además, combinar la información de ingeniería con los datos operativos para la mejora continua y la gestión del ciclo de vida de los activos.

Este enfoque adquiere una dimensión estratégica en proyectos industriales de gran escala, como el desarrollo del proyecto Puma II de Klabin. La compañía, con más de 120 años de trayectoria y un modelo industrial integrado que opera 23 plantas, acometió la mayor inversión de su historia, con un volumen de 12.9 mil millones de BRL. El proyecto incluye dos nuevas máquinas de papel para la producción de Eukaliner®, el primer Kraftliner fabricado 100% con fibra de eucalipto, diseñado para ofrecer mayor rendimiento con menor gramaje y una reducción en el consumo de vapor y energía. La operación se apoya en una estructura productiva 88% autosuficiente en energía y con un 97.5% de residuos sólidos reciclados, alineada con objetivos de reducción de emisiones aprobados por Science Based Targets.

En la operación diaria, la automatización avanzada contribuye a reducir la variabilidad y estabilizar procesos críticos. El uso de Control de Procesos Avanzado (APC) en hornos de cal para el ciclo de recuperación de la pulpa de kraft, cuenta con una reducción del 47% en la variación de temperatura. Asímismo, se aplican tecnologías de inteligencia artificial y machine learning para el análisis de grandes volúmenes de datos, incluyendo un caso con un ahorro superior a 500 horas-hombre al mes por instalación mediante modelos de monitorización de la producción.

En el caso de Klabin, la captura y contextualización de datos a escala industrial se articula a través de una infraestructura capaz de gestionar 154.000 tags activos, distribuidos en 8 servidores colectores y accesibles para más de 600 usuarios. La estructuración de la información permite crear indicadores clave de desempeño (KPIs) e indicadores operativos (OPIs), eliminando el uso de hojas de cálculo manuales. Como resultado, se logró un incremento del 9% en la estabilidad del proceso y la disponibilidad de 500 KPIs en tiempo real. La integración de datos operativos con sistemas empresariales permitió reducir el tiempo de respuesta ante contaminaciones en pilas de madera de 3 horas a 10 minutos, así como reducir en un 80% el tiempo dedicado por los ingenieros de proceso al análisis de incidencias mediante herramientas de trazabilidad de la celulosa.

Este mismo principio de estandarización y visibilidad a escala de flota se observa en la experiencia de Smurfit Westrock. Con más de 62 fábricas de papel y más de 500 instalaciones de conversión, la compañía abordó la necesidad de superar silos de información y limitaciones de recursos técnicos mediante la estandarización de activos y métricas. La creación de plantillas comunes permitió calcular KPIs homogéneos en toda la organización y habilitar comparaciones operativas consistentes entre plantas. La integración de datos operativos con sistemas de negocio y herramientas analíticas permitió identificar 100 millones de dólares en oportunidades de reducción de costes vinculadas a químicos, energía, materias primas y producción adicional, además de reducir significativamente el esfuerzo manual de los equipos de ingeniería y acelerar la priorización de inversiones basada en brechas reales de desempeño.

Continuidad del negocio ante riesgos energéticos e hídricos

Más allá de la eficiencia, la competitividad del sector papelero está estrechamente vinculada a la continuidad operativa frente a riesgos estructurales. Entre ellos, la gestión del agua se identifica como un factor con impacto directo en la operación.

En el mercado español, el caso de Ence Energía & Celulosa ilustra cómo el uso avanzado de datos puede mitigar riesgos operativos críticos. La escasez de agua provocaba paradas operativas y mediante la integración de algoritmos de deep learning con datos operativos, históricos y meteorológicos, la inactividad por restricciones hídricas pasó de 15 días en el verano de 2023 a cero al año siguiente. En el mismo contexto, se documenta una reducción del 15% de emisiones y un ahorro de 1.500 MWh en cada planta de celulosa, junto con un ahorro anual de 150.000 € en consumo de biomasa y una reducción del 10% de emisiones en la planta de energía de biomasa.

En conjunto, energía, datos y automatización configuran hoy un eje estructural para la competitividad del sector papelero en España. La capacidad de transformar información operativa en decisiones industriales informadas se consolida como un factor determinante para proteger márgenes, sostener la continuidad del negocio y reforzar la posición competitiva en un entorno de transformación industrial acelerada.

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