Verde/Sostenibilidad

¡La nueva normalidad!

De un pasado de inconsciencia a un futuro arduo

 Recuerdo un tiempo en el que ideas como la protección medioambiental, la neutralidad climática y la eficiencia energética eran cuestiones meramente políticas. Mientras estos asuntos se discutían, se creaban bandos: “activistas” y “realistas”; “verdes” y “conservadores”. Algunas personas iban a la oficina y otras se dedicaban a manifestarse. Estamos hablando de los años setenta, ochenta y noventa.

sostenibilidad

En ese momento, hubiera sido impensable que todo un continente declarase su neutralidad climática y, en consecuencia, se crearan nuevos modelos de negocio que derivaran en una reestructuración de todo un sistema económico. Sin embargo, Europa lo ha puesto en práctica llamándolo el #GreenDeal. En diciembre de 2019, durante la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático COP25, la Unión Europea asumió el atrevido compromiso de convertirse en el primer continente neutral de carbono en 2050.

Pero ¿qué pasó primero? No hubo debate acerca de la naturaleza finita de los recursos o el comportamiento del consumidor —ni a nivel individual, ni social, ni corporativo—. El crecimiento económico de las naciones industriales occidentales estuvo acompañado por el consumo de energía y un incremento de la contaminación ambiental. Los viajes, la movilidad individual y el consumo se encontraron con la correspondiente oferta que brindaron el comercio y la industria. Aunque la crisis del petróleo de la década de los setenta puso de manifiesto la dependencia de las importaciones de petróleo, el mundo todavía estaba lejos de un cambio fundamental de pensamiento.

Evolución de la tendencia sostenible

Y ¿qué ha pasado desde entonces? En los últimos diez años, la ‘megatendencia’ de la llamada neo-ecología ha alcanzado todos los niveles de la sociedad, la política y, con el tiempo, también de la industria. Así, en diciembre de 2015, tras años de negociaciones por parte de la comunidad internacional, se concluyó el Acuerdo Climático de París en la Conferencia sobre el Cambio Climático COP21 y fue ratificado formalmente por la Unión Europea el 5 de octubre de 2016.

Con las huelgas estudiantiles impulsadas por el movimiento Fridays for Future en todo el mundo, el problema pasó de las calles a nuestros hogares. Nuestros hijos e hijas nos preguntan en qué estado les dejaremos el mundo a la generación más joven.

La mayoría de los que hoy somos responsables económicos, políticos o sociales hemos tenido éxito gracias a este paradigma moldeado por el crecimiento, la creencia de que los recursos son casi inagotables y un enfoque sobre lo que es técnicamente factible.

nueva normalidad y sostenibilidad

Así, considerar cualquier influencia medioambiental quedaba fuera. Y, para llevarlo aún más lejos, la idea de que las empresas económicamente exitosas también deberían asumir la responsabilidad de su impacto ambiental equivalía a un ataque marxista al ideal empresarial.

Esto ha cambiado. Para siempre.

 La sostenibilidad convertida en una cuestión de rutina

Hoy, la responsabilidad corporativa incluye un éxito económico que abarca todos los aspectos de la sostenibilidad y la responsabilidad social. Y todos ellos son igual de valiosos.

Cualquiera que lleve un producto al mercado y descuide los factores ambientales —tanto si surgen en su misma puerta o en China, India o cualquier otro lugar— pronto dejará de tener éxito económico. Esto también se aplica a edificios, fábricas, redes eléctricas, conceptos de movilidad… O sea, a todo y a todos y todas.

La sociedad está sensibilizada, sobre todo la generación más joven. Y se moviliza. Políticos y políticas han empezado a crear marcos y sistemas de incentivos. La Unión Europea pide el Pacto Verde y, a pesar de enfrentarse a una crisis económica mundial provocada por la actual pandemia, este cambio de dirección queda fuera de discusión. Al contrario, se confirma, enfatiza y aplica, como veremos. El 30% del paquete de recuperación sin precedentes de 750.000 millones de euros adoptado recientemente por la UE se dedicará a inversiones relacionadas con el cambio climático.

nueva normalidad en industria

No retrocederemos ante la globalización. Es por eso que examinaremos nuestros procesos en profundidad y comprobaremos su sostenibilidad y resiliencia. Esto incluye nuestra cadena de suministro y nuestros modelos de negocio, nuestras compras personales y nuestro comportamiento como consumidores. Aquellos y aquellas que todavía no han empezado a hacerlo, deberán en el futuro.

Hoy en día, nuestro desafío común dentro de esta complejidad es encontrar soluciones que sean económicamente exitosas, sostenibles y justas. Solo lo resolveremos trabajando de la mano sociedad, política y empresas.


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